Aprueban en Brasil la entrada de público para la final Copa América

La final de la Copa América de fútbol entre Brasil y Argentina contará mañana con la presencia de aficionados en el estadio Maracaná, según determinó hoy el Ayuntamiento de Río de Janeiro.

El decreto publicado en el Diario Oficial permite que el duelo decisivo, previsto para las 21:00, hora local, tenga presencia limitada al 10 por ciento del aforo del legendario Maracaná (con capacidad total para 65 mil personas).

Con la orden, el recinto podrá recibir hasta seis mil 500 personas, si hay distribución de sectores, algo que no ocurrió en la final de la Copa Libertadores, en enero, entre los clubes Santos y Palmeiras.

‘Tuvimos la final de la Copa Libertadores (en enero), y lanzamos allí que tenía el 10 por ciento de la capacidad. Ellos (la Confederación Sudamericana de la disciplina (Conmebol) concentraron a cinco mil invitados en el mismo sector del Maracanã, lo cual terminó siendo un problema’, afirmó el alcalde Eduardo Paes.

Citado por la agencia de noticias Estado, precisó que ‘el cambio ahora es: 10 por ciento en cada sector del estadio. Es decir, tiene un gran espacio entre las personas’.

De acuerdo con la alcaldía carioca, el público autorizado a ingresar en el estadio estará formado únicamente por acreditados e invitados de la Conmebol y deberán presentar una prueba PCR negativa para la Covid-19.

Brasil busca frente a Argentina un segundo título consecutivo del torneo tras ganar en 2019, en territorio nacional, la final frente a Perú (3-1).

La Albiceleste de Lionel Messi procurará parar la sequía de 28 años sin poner en vitrina un primer galardón a nivel de selección.

En un inicio, la competición estaba prevista para celebrarse en Colombia y Argentina, pero sorpresivamente se trasladó a Brasil en el último momento por el estallido social en la primera nación y el agravamiento de la pandemia en la segunda.

Bajo fuertes críticas por el alto número de muertes (más de 530 mil) y contagios (cercano a los 19 millones) por el virus en el país, el gobierno de Jair Bolsonaro hizo caso omiso a los consejos de especialistas y decidió organizar el evento en el gigante suramericano.

Los partidos tuvieron lugar en cuatro urbes: Brasilia, Río de Janeiro, Cuiabá y Goiânia. El formato del campeonato organizó a 10 equipos en dos grupos (A y B).