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El Tigre
23/07/2021
Mundo Oriental
Opinión

CUAL HUNDIMIENTO DEL TITANIC

Por Jean Guevara

Que ironías que la misma trama que nos ha hecho llorar durante años en televisión y salas de cine, se pudiera experimentar en la realidad venezolana. Resulta que hoy estamos atravesando momentos similares al hundimiento del Titanic, donde en ese momento, al derecho a la vida se le dio un orden jerárquico, se tomó como referencia prioritaria para salvar vidas las clases privilegiadas, a los más refinados, influyentes, poderosos y a ciudadanos de primera clase.

Todo esto que aquí relato sucedió frente a las miradas complacientes de una tripulación que obedecía al mandato de los más poderosos.

Hoy a ciento nueve años de aquel tragico 15 de abril de 1912, se repite la historia pero esta vez en Venezuela, en el ámbito de la salud pública. Asumiendo la misma actitud de quienes controlaban la catástrofe de aquellos años, quienes lo hacen hoy, también están privilegiando el derecho a la vida, esto lo digo por la razón siguiente, pareciera que en nuestro país existen ciudadanos vip o de primera clase que son prioridad a la hora de aplicar la inmunización con la vacuna contra el Covid-19, este sector privilegiado esta compuesto por altos funcionarios del gobierno, entre ellos presidente, ministros, diputados, gobernadores y alcaldes, además de otro sector identificado como enchufados, amigos complacientes y boliburgueses, adjetivo éste dado hace unos años por el periodista Juan Carlos Zapata a empresarios y adinerados colaboradores del gobierno.

Por otra parte se encuentra el otro sector que sin duda alguna está siendo tratado como ciudadanos de segunda clase, a los que no se le aplica aquella vieja y hermosa regla de sobrevivencia: niños, mujeres y ancianos primero, sino que por lo contrario se les aplica la más detestable e inhumana regla del sálvese quien pueda. Este sector lamentablemente esta compuesto por médicos, enfermeras y todo el personal de salud, niños, mujeres, ancianos y enfermos críticos con riesgo de contraer el virus, en fin la población mas vulnerable.

¿Será que al igual que el Titanic, tendremos que caminar por encima de cadáveres y condiciones inhumanas para tratar de salvarnos por no tomar medidas a tiempo? Hago un llamando a la reflexión a quienes gobiernan, no es momento de politizar o privilegiar de manera innecesaria la aplicación de vacunas.

Nuestra constitución es clara, no hay ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda, es necesario ir a un proceso de inmunización en los sectores más expuestos y vulnerables frente a esta gravísima situación de salud pública.

Llegó la hora de recuperar el amor por el prójimo y la sensibilidad humana, dejemos a un lado diferencias y posiciones que nos separan y vayamos juntos, con fuerza a girar ese timón que nos permita esquivar ese Iceberg, evitar la catástrofe y llevar a puerto seguro este barco que se llama Venezuela. Dios proteja y cuide a todas las familias venezolanas.

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