Desarrollador del Petro destapa la caja de pandora

A Gabriel Jiménez, de 27 años de edad, quien vivió su infancia y adolescencia en El Tigre, fue asociado por primera vez al gobierno venezolano, luego de ser visto junto al presidente Nicolás Maduro, acompañado de dos empresarios rusos en momentos de firmar un contrato para posicionar a la moneda virtual, El Petro, ante los inversionistas internacionales.

Jiménez, quien viene de formarse en países como República Dominicana y Estados Unidos, explicó que desde hace varios años se radicó en EE.UU, para luego, en 2015 regresar a Venezuela tras el triunfo opositor en las elecciones para la Asamblea Nacional. 

En esos tiempos dirigía una pequeño emprendimiento que fundo llamado “The Social Us” registrada en Miami, la cual se dedicaba al desarrollo de soluciones y estrategias relacionadas con criptomonedas y tecnología Blockchain, crear páginas web y aplicaciones..

Posteriormente Carlos Vargas, quien es el actual Superintendente de los Criptoactivos y Actividades Conexas de Venezuela, en representación del mismo gobierno venezolano, le contactaría para iniciar e incentivar la creación de una nueva moneda digital, la cual podría ayudar a solventar los problemas hiperinflacionarios que vivía la nación.

De acuerdo al artículo del Nuevo Herald, Jiménez habría dicho que su labor para el gobierno de Maduro es “apolítico” y es para “darle fuerza a los venezolanos que pasan apuros para alimentarse en un contexto de una inflación de cuatro dígitos”.

Desenvolvimiento político

“Gabriel llegó a nuestra oficina y dijo que quería aprender cómo respaldar la libertad y la democracia. En lugar de ello, parece que está utilizando las libertades que Estados Unidos le proporcionó para ayudar en los intentos del régimen de Maduro de consolidarse en el poder y destruir las instituciones democráticas de Venezuela”.

Dijo Ros-Lehtinen, dirigente política estadounidense y una de las principales críticas al gobierno de Maduro en un comunicado.

Jiménez explicó al medio estadounidense The New York Times (NYT) que a su modo de ver, la intención del gobierno representaba una oportunidad para introducir una especie de “Caballo de Troya”, ya que el Petro sería un proyecto pensado para los venezolanos, que atendería los intereses gubernamentales, pero que al final dejaría a este último sin poder real para poder manipular su funcionamiento: “Esto se trata de darle oxígeno a una población, no a un gobierno”, afirmó Jiménez en una entrevista desde su oficina en Caracas.

Jiménez cede las riendas del proyecto

Jiménez se reunió personalmente con Nicolás Maduro y uno de sus ministros, según el reportaje. Cuando le informaron que la intención del Petro era que estuviera anclada al precio del barril de petróleo, Jiménez no estuvo de acuerdo alegando que esto implicaría que el Petro fuera un bono, impidiendo así que los estadounidenses puedan comprarlo, debido a las sanciones.

“Tomaron control del proyecto y lo convirtieron en una suerte de bono petrolero”

Sin importar su apreciación, Maduro continuó con el plan original. 

Las conversaciones de Jiménez para tratar de que sus planes se impusieran a las del gobierno venezolano le permitieron llegar a un acuerdo en el cual el petróleo garantizaría un valor mínimo que el estado honraría a pesar de las fluctuaciones del token en el mercado secundario. 

Igualmente explica que se aseguró de garantizar que el Petro correría sobre la blockchain de Ethereum.

Aunque el empeño de Jiménez por controlar el proyecto, lo llevaron al limite de arriesgar, no solo su muy beneficioso trato con el gobierno, sino incluso su vida misma. 

Las palabras que Carlos Vargas le dijo a Jiménez en un momento son más que suficientes para ver cómo en la política, el hilo que separa las advertencias de las amenazas es casi imperceptible:

“Tienes que entender que esto es ahora un proyecto del estado. Si no entregas los archivos, no seré responsable de lo que te pase.”

Fueron las palabras de Vargas.

Desde esa coyuntura, Jiménez asegura que continuó el desarrollo del proyecto bajo presiones y las estipulaciones gubernamentales, hasta que a la postre tuvo que firmar un contrato en el que se comprometia a fungir de un simple agente de ventas de un token, que según declaraciones oficiales, llegó a recaudar cerca de 5000 millones de dólares (no comprobadas).

Jimenez sale del juego por la puerta pequeña, pero libre… y vivo

Hijo de gato…

Gabriel Jiménez es hijo de Gabriel Jiménez Aray, banquero venezolano que se declaró culpable ante fiscales federales en Estados Unidos, uno de los ejecutivos venezolanos responsables de la quiebra del Banco Peravia, en República Dominicana, en 2014, entidad de la que fue propietario hasta ese año y habría sido cómplice de las transacciones ilícitas vinculadas al gobierno de Nicolás Maduro y al esquema de corrupción que lavó miles de millones de dólares de las arcas del Estado, generando más de USD$ 2.4 mil millones en ganancias corruptas.

Admitió que se asoció con Raúl Gorrín y otras personas para adquirir la entidad bancaria con el objetivo específico de lavar más fácilmente el dinero de los sobornos y las triquiñuelas.

El Banco Peravia fue intervenido por la Superintendencia de Bancos de ese país por presuntas estafas, enriquecimiento ilícito y lavado de dinero. Jiménez huyó entonces de República Dominicana hacia Estados Unidos.

Este miércoles 8 de enero el Gobierno estadounidense se refirió a siete personas, incluida la extesorera nacional de Venezuela, Claudia Patricia Díaz Guillén y Raúl Antonio Gorrín Belisario, dueño de la cadena televisiva Globovisión, quienes habrían sobornado a la Oficina Venezolana del Tesoro Nacional para realizar operaciones ilícitas de cambio de divisas en Venezuela.