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24/01/2021
Mundo Oriental
Internacionales

El milagro de José Gregorio Hernández por el cual puede ser beatificado en El Vaticano

La madre de la niña Yaxury Solórzano asegura que el médico le dijo: “No te preocupes, que tu hija va a salir bien. Después de eso comencé a sentir una paz que no había sentido en mucho tiempo”

El día 10 de marzo de 2017 la niña Yaxury Solórzano Ortega de 10 años y su padre fueron interceptados por unos delincuentes en el caserío Mangas Coveras; para robarles la moto en la que se trasladaban. Al oponerse, les disparan y una bala alcanza la cabeza de la niña; específicamente en la zona tempoparietal derecha, dejándola gravemente herida.

Es llevada a través de caminos intrincados hasta una localidad más poblada. Desde allí fue trasladada en un peñero a través del río Apure hasta la ciudad de San Fernando de Apure.

Después de cuatro horas de haber recibido el impacto de bala, es internada en el Hospital Pablo Acosta Ortiz.

Al llegar al centro asistencial se encuentran con la noticia de que no había un neurocirujano que la atendiera; por lo que tuvo que esperar 48 horas más para ser intervenida. Presentaba estado de desangramiento y pérdida de masa encefálica.

La madre de la niña, al enterarse de que el especialista realizaría una cirugía con pronóstico reservado, le pidió al Dr. José Gregorio Hernández, de quien es muy devota; que le salvara a su hija.

El especialista en neurología aseguraba que, en caso de la niña sobrevivir, quedaría con discapacidad debido a la gravedad de la herida, con problemas en la motricidad, en lo lingüístico, en la memoria y hasta pérdida de visión debido al grave daño cerebral. Podría mejorar, lentamente, pero con la asistencia rigurosa de un equipo multidisciplinario y con muchísima terapia.

A los cuatro días de la operación, sorpresivamente Yaxury comenzó a rechazar la intubación y a reaccionar positivamente a todas las pruebas y exámenes. Increíblemente salió del centro asistencial a los 20 días, completamente sana, caminando, hablando y viendo sin ninguna dificultad.

El hecho fue calificado como inexplicable por el tribunal de El Vaticano; cuando una tomografía realizada en diciembre de 2018 mostró que la niña tiene la lesión en el cerebro pero se encuentra totalmente asintomática, sin secuelas.

21 meses después de haber recibido el balazo en la cabeza, ahora con 12 años; debería presentar discapacidad, según el pronóstico del neurocirujano tratante.

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