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El Tigre
23/07/2021
Mundo Oriental
Política

Impopularidad del oficialismo propicia el fraccionamiento de la oposición venezolana

Ronald R. Rodríguez Barrios / ECS

Anaco.- Fueron muchos los años que la figura del Presidente Hugo Chávez monopolizó la política venezolana. El poderoso liderazgo y la enorme popularidad del militar le convirtieron en el hegemon de cuanto proceso electoral se efectuó en el país, noticia nada grata para las ulceras de los políticos de la oposición.

Durante la etapa del hiperliderazgo del creador de la revolución bolivariana los partidos y liderazgos de la oposición permanecieron en un shock del que aún tratan de recuperarse. Y para poder lamer sus heridas se vieron obligados a juntarse a rascarse mutuamente.

Fue así que llegamos a expresiones unitarias e hibridas como las fallecidas Coordinadoras Democrática y la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en la que mancomunaron esfuerzos, recursos y estrategias para hacer frente al coloso rojo, organizaciones que están en las antípodas las unas de las otras y que tradicionalmente rivalizaron como Acción Democrática (AD) y COPEI.

Así fueron labrando a fuego algunas victorias, siendo la más destacada y trascendental la barrida que logró la MUD en las elecciones parlamentarias del 2015, en las que se hicieron con el control absoluto del Poder Legislativo de Venezuela, desde donde agarraron el oxigeno que todavía rentabilizan.

En aquellos tiempos, las preferencias por el chavismo como primera opción político electoral de los venezolanos tan abrumadoras eran el pegamento que unificaba a las minorías. La premisa de “unidos o perdidos” fue exitosa porque se convirtió en la necesidad asimilada por todos los componentes de los adversarios del “régimen”.

Ahora cuando la popularidad de Maduro y del Partido Socialista Unido de Venezuela no es tan contundente, algunos partidos han comenzado a hacer uso de las matemáticas. Y en el ejercicio numérico han notado que podrían ganar sin tener que hacer concesiones a lo que un día fue calificado de “chiripero”, que es la suma de organizaciones como poco peso electoral.

Algunas de estas pequeñas toldas políticas presumen que el denominado Grupo de los 4 (G4) pretende desplazar del espacio dominante que electoralmente recuperó el Gran Polo Patriótico en los comicios de gobernadores, alcaldes y concejales, en los que la oposición fue vapuleada.

Destaca el hecho de que Acción Democrática (AD), Primero Justicia (PJ), Voluntad Popular (VP) y Un Nuevo Tiempo (UNT) se confiesan adheridos a la socialdemocracia, o sea, de tendencia hacia la izquierda, espacio que detenta el PSUV en el espectro político nacional.

Para atrás

El análisis de las encuestas recién publicadas, en las que el PSUV cae en las preferencias electorales. Lo que estaría motivando al G4, y en especial a AD, a “arrimar la brasa para su sardinas” y dejar por fuera a organizaciones y figuras como COPEI, el MAS, María Corina Machado, Antonio Ledezma, para luego sustituir el rojo rojito por el blanco blanquito.

Este sería el motivo que ha fragmentado a la oposición. Y en ese archipiélago pretenden reinar al ser la minoría mayor.

Esta jugada maestra de las élites blancas ha producido un fortalecimiento del chavismo, que se impondría con comodidad y holgura ante las múltiples expresiones opositoras. ¿”Torpezarán” de nuevo y con la misma piedra?.

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